De Japoneses confundidos y aplastados: 5to día del Mundial

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En serio… este Mundial de Brasil 2014 cada vez me sorprende más… para bien y  mal.

5to día en el Mundial. Estamos en Recife, una de las ciudades cede al norte de Brasil.

 japos

Ayer fuimos a nuestro primer juego: Costa de Marfil vs. Japón

Ya en un anterior post me había quejado del desordensillo que había en el Fan Fest, y ahora va a tocar quejadera sobre el cagadero que hubo ayer en el estadio… pero en serio es que fue irreal.

Y miren que a mi no me gusta quejarme -de veritas que no-, pero tampoco soy de esas que sólo habla maravillas de los lugares o eventos sólo pa pararse el culo “yo estuve ahí y fue lo máaaximo non plus ultra” porque no. Los que sigan este blog, sabran que aquí se dicen las cosas como son: las buenas y las malas.

Y en mi defensa he ido a muchos partido de fut, incluídas finales de los Pumas y clásicos vs. el América donde las masas y el desorden parecieran pan de cada día… así que lo que voy a contar es con ojo crítico y racional.

Empecemos por lo bueno

El estadio de Recife está, en realidad, a una hora de metro + 20 min de bus de Recife. Ya suponíamos que iba a ser una cuestión infernal llegar, pero no. Fue todo fácil, muy bien organizado, muchísimos buses y metros que transportaban a miles de japonecitos alegrísimos al estadio.

¡Bien por el comisionado de transportes!

Sigamos con lo malo

Nadie habla inglés por aquí.

NADIE

Peeero se invirtieron en esta organización millones de euros ¿no? No habrá problema en encontrar voluntarios / empleados que hablen un pelín de inglés para aquello de la orientación y ayuda al asistente internacional.

¿Estudiantes? ¿Ex pats? les regalas un boleto pa un partido (que total sobran muchos asientos vacíos) y seguro que felices van a ayudar a los japonecitos.

Pues no, Nadie. Aquí no se malgasta ni un peso en trivialidades.

Y todo te lo hablan en portugués.

Que si salga por aquí, que si compre su ticket de metro por acá, que si fórmese allí, que si no puede pasar por acá… todo.

Uno que fala un poquinho de todo ya tiene el cerebro programado pa entender… pero los japonecitos…. ¡oh, pobres japonecitos!

Un mega tache al comisionado de voluntarios y personal.

Demos paso a la pesadilla

Ok, uno siguiendo la masa con o sin portugués lograba llegar al estadio. Pero nomás acercarse aquello ya se jodía.

Era llegar y se veía un mar de gente confundida y extrañada.

Los japonecitos no entendían ni “j” de lo que había que hacer para entrar. Y no es que fuera muy obvio, porque vieras para donde vieras había un montón de gente, y nadie parecía entrar al estadio, ni moverse, ni hacer nada.

Faltaban dos horas para que comenzara el partido y los accesos aún estaban cerrados. O almenos todos los que cruzábamos estaban cerrados.

CERRADOS

Así que como buen ejemplo de civilización y cultura la masa decidió dividirse y esperar la apertura a su manera; y había de dos sopas:

1. Sopa Japonesa (o Miso soup): Unifila eterna kilométrica y civilizada frente al acceso principal.

Pros: Espacio personal, aire, seguro para infantes.

Contras: Aquello es muy aburrido.

2. Sopa latina (o caldito de camarón): Vamos a darle la vuelta al estadio que seguro hay otras entradas que los japos no han visto, y llegando nos formamos en “masa en bola” esa forma que tanto tanto tanto nos gusta.

Pros: El que más codea más avanza. Posibilidad de tocar, arrimar y sabrosear al suertud@ de enfrente.

Contras: Poco oxígeno, aplastamiento pulmonar, pisotones, sudor. Alto riesgo de recibir arrimón de camarón no deseado. Muy arriesgado para niños, cardiacos, claustrofóbicos, iracundos, o pudorosos.

Si por error, escogías la sopa # 2, y como yo 5 minutos después te dabas cuenta que era un graaaan error, que los años de entrenamiento en la cadena del Alebrije de Acapulco ya quedaron 15 años atrás y que la unifila japonecita era sin duda un paraíso de civilización y calma… era too late, la bola en masa ya te había abosrbido; ya no hay posibilidad de escapar y lo único que te esperan son 45 minutos de infierno asegurado.

¿Quiéeeen habrá sido el grandísimo listo que decidió cerrar los accesos o no abrirlos a tiempo?

¿Quieeeeeén?

De 8 puertas estaban abiertas 2, y como ya dijimos que aquí no se gasta en trivialidades y con 8 vallas de metal son suficientes pa 10,000 personas y ni piensen que tenemos dinero, mucho menos pagarle a dos personas, que deja tu hablen inglés o no, pero imposible pagar a dos personas que organicen a la masa latina (que los japos sin entender ni “j” se organizan solos). Dos personas que eviten el tan peligroso embudo humano, el tan temido cuello de botella, el creador de mis penas y desgracias este mundial (eso, y los asaltantes, claro).

Un cuello de botella que se resume en miles de personas queriendo entrar a un zig zag de 5 líneas que mide en ancho, unos dos metros. Miles de personas queriendo pasar por dos metros lineales: 2.

Aquella masa en bola frenética y ansiosa luego de 25 minutos, ya derivó en gritos, lamentos, mentadas de madre a los impávidos e ineptos de seguridad que, sin mover dedo miraban y esperaban a que cual gotas de agua, las personas lograran pasar de dos en dos por el zig zag y pasaran por fin, por los detectores de metal.

Gritos y lágrimas: “¡hay niñooos! ¡cuidado que hay niñoooos!”

El colmo de los colmos

Cuando logramos entrar al tan preciado filtro de dos metros, vimos que la gente no avanzaba. Como en fila de banco lo único que hay que hacer es seguir el zig zag de las 8 vallas de metal, un movimiento rapidito y fluido; pero por alguna razón la gente no avanzaba.

No avanzaban porqueeee…. EL FIN DE LA PRIMERA LÍNEA, EN LUGAR DE DAR VUELTA Y CONTINUAR EN ZIG ZAG ESTABA CERRADO.

CERRADO.

COMO VACAS AL MATADERO.

Todos empujando pa llegar a la piiinche fila de vallas y está cerrada….

estadio de Recife

Esquema explicativo de la situación, un diseño inteligentísimo y óptimo para la seguridad contra cuellos de botella.

¿Quiéeen diosbenditodelcielosacramantado quieeeeén organizó esto?

Lo que hacían las masas era saltarse las vallas. No había otra salida, que para más INRI, causaba más caos porque caían cual cascada sobre los pobres incautos que caminaban del otro lado, causando un taponeo más grande.

Así que niños, cardiacos, claustrofóbicos, iracundos y  pudorosos tuvimos que saltar las vallas… para por fin llegar a los detectores de metal.

Gritos e insultos a todo el que encontraba la masa no se hacían esperar. Inclusive cuando pasaban la mochila o bolsa por el scanner de metales (como el del aeropuerto), y la colocaban no en una bandejita de plástico como en los aeropuertos… noooo ya dijimos que aquí en Brasil no se gasta un centavo en nimiedades, en una cajita de cartón, si señor. De cartoncito baratito, que hay cosas más importantes en qué pensar.

Cutre, cutre… cutríiiisimo.

Ostracismo definitivo para el comisionado de logística y accesos. CÁRCEL.

Y terminemos con lo maravilloso

Que es el juego. Y la gente. Los japonecitos vestidos de samurais y los marfileños con sus jembés, todos unidos en un cántico universal.

costademarfil

Una vez que se da el silbato la amargura se queda de lado, el estadio se enciende, vive y grita y aquello se vuelve mágico.

Los gaponecitos desde gapón, y los Marfileños desde el África Negra. Unos chiquilines jugando contra aquellos gigantes.

Y los japos meten uno, pero  luego entra Drogba y los africanitos se inspiran y meten 2.

Espectacular.

Espectacular el juego y Drogba (en serio ¿han visto el tamaño de ese hombre?, verlo en vivo es impresionante, desde gallola lograba ver su inmensidad).

En serio, ¡qué bonito es estar aquí!

Una medalla a la gente, a los japos, marfileños y brazucas. Medalla por ser gente por querer, alegrarse y respetar.

Ah! y un detalle más…

Para todos fueron 5 horas de sufrimiento, que valieron por esos 90 minutos de ver y compartir.

90 minutos que teníamos que ir calculando, porque créanlo o no…

El estadio de Recife no tiene reloj.

Así es, tanto invertir en estadios y se les olvidó el pequeñíiiiisimo detalle de ponerle un reloj, contador, cronómetro o hasta un sereno cantador.

Y podrán decir que no se gasta en nimiedades como personal de seguridad, gente que hable inglés, o bandejitas de plástico para el scanner de metales… ¿pero un reloj en un estadio de fútbol?

Lo dicho… este Mundial tiene cosas tan irreales que de verdad ni viéndolo es fácil de creer.

 

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