Israel, flotando en el Mar Muerto

  • imagenes del Mar muerto

Ya que estamos tan cerca, ¿por qué no vamos?
Esa fue la sencilla línea que nos hizo decidir ir a Israel: ver Jerusalén.

Originalmente íbamos a pasar casi dos semanas en Jordania, pero después de leer e investigar decidimos partirlo a la mitad salomónicamente (nunca mejor dicho, el rey Salomón y su virtud es una de las historias del Antiguo Testamento) entre Israel y Jordania.

Mar Muerto flotar

Llegar a Jerusalén desde Egipto

Todo hubiera sido más fácil desde El Cairo, pero como estábamos en Dahab tuvimos que hacer el siguiente periplo:
1. Bus Dahab – Taba (30 egp / 3.5€)
2. Cruzar la frontera Israelita en Taba. Este paso es relativamente sencillo, los oficiales israelitas hacen muchas preguntas. Muchas. La seguridad en este país es, por obvias razones, prioridad así que serás sometido a un interrogatorio.

Nosotros tuvimos suerte, a la segunda pregunta “Cuál es la relación entre uds.? – marido y mujer – Nos tocó ambas veces una sonrisa y un “¿en serio?”. Será que no es común ver a un francés y una mexicana casados, o que están muy a favor de la mezcla cultural, o será que les hacíamos gracia o ternurita, el caso es que dos preguntas más de las sencillitas tipo ” a qué vienen a Israel” y “cuánto tiempo se quedan?” dieron fin al famoso duro interrogatorio migratorio.

3. Bus a Eliat (Mar Rojo) Salimos para tomar el bus a Eliat y oh! sorpresa resulta que no hay una casa de cambio ni un cajero automático en km a la redonda. Menos mal que Mat preguntó a un soldado y nos dijo que del otro sentido sí que hay, y lo dejaron pasar por la migra Israel – Egipto.

Consejo: Al salir de Egipto o Israel o cualquier país, cambia un mínimo a la moneda que te espere, puede salvarte de situaciones incómodas.

Con nuestros 5 Nis por persona pudimos tomar el bus a Eilat, en escasa media hora estábamos en esta ciudad del Mar Rojo israelí que es centro vacacional importante, por tanto carísimo pa nosotros. Más que sólo dormimos para seguir el viaje al día siguiente al mar Muerto.

Consejo: Si tomas buses en Israel, no se pueden reservar online, pero debes hacer reserva para los trayectos importantes. El mismo día que llegues ve a la ventanilla en la central de bus y pregunta, hay muchos buses interestatales que “paras” en la autopista y que puedes pagar al subirte. Hay otros que no.

La experiencia del Mar Muerto en Israel

Tomamos otro bus tempranero hacia Ein Gedi (47 Nis), una parada en el Mar Muerto. Con todo y mochilas nos instalamos entre unas piedras en el risco y nos dimos el famoso “estuve ahí” chapuzón en el Mar Muerto.

Es muy divertido.

Para empezar, el mar es de un azul claro y turquesa – no sé por qué yo siempre lo imaginé muy turbio café rojizo, será por lo de “muerto”?- así que te invita a clavado inmediato.

Pero de clavado nada, tienes que entrar cuidadosamente sin salpicar ni hacerle olas a los otros bañistas.

El Mar Muerto Israel

¿Por qué se llama Mar Muerto?

El mar Muerto tiene 10 veces más de sal que el mar normal. Es harto salado y escuece, irrita, quema. No debe tocarte la cara, menos la boca o los ojos. Es tan salado que, salvo algunas bacterias, no viven especies aquí.

No es propiamente dicho un mar si no un lago, y es el punto más bajo, está a 416m bajo el nivel del mar.

¿Por qué flotas en el mar Muerto?

El mar Muerto se llama así porque nada vive en él. Tiene una concentración de sal 10 veces mayor. Para recordar las clases de física de la primaria, un objeto flota o se hunde porque es más o menos denso que el líquido en el que se sumerge. La sal hace más densa el agua, en el mar normal, nuestro cuerpo de un 75% agua es más denso, más pesado y nos hundimos. Con una concentración mayor de sal, nuestro cuerpo gana es menos denso, más “ligero” y entonces, flotamos!

Una vez con el agua a medio muslo debes acuclillarte y panza padentro, de pronto flotas. Te sientes como un tronco de madera en el agua, un globo, flotador o algo de poco peso. Es una sensación distinta y divertida, al principio un poco desconcertante porque estás acostumbrado a moverte en el agua de cierta manera, y aquí esta intensidad de fuerza, el movimiento no funciona.

La corriente te lleva fácilmente y entre nadar de vuelta y hacer el tonto con distintas posturas como “camino en el agua” “soy Neptuno y me siento en mi trono marítimo”, “la carretilla” ” el ultimate muertito” y demás pasa el tiempo indicado (unos 15 a 20 min por sesión) y debes salir a una ducha de agua dulce, frotar el traje de baño y todo el cuerpo, incluidas partes pudendas que si no la sal te hace bacalao.

Un par de horas viendo el paisaje, tomando un picnic, leyendo y absorbiendo las costumbres locales como el ” G.I. Baywatch” un salvavidas o guardacostas que como acá nadie se va a hundir pues no hace falta llevar flotador, mejor llevar metralleta que eso sí que es un peligro.

¿Que la niñita está llorando porque le entró sal a los ojos? El buen G.I. Baywatch la lleva tiernamente a la ducha, y con una mano aparta metralleta y con otra le abre el agua o la acompaña de vuelta al área familiar.

Bañarse en el mar muerto

Luego del jocoso momento mar Muerto, de vuelta a la autopista a cazar el bus que lleva a Jerusalén. Encontramos el 496 por 35 Nis, y en una hora estábamos ahí. La ciudad sagrada, la tierra prometida… Jerusalén.

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